Me siento bien, y yo también

          ¿Te acordás de la canción de Fontova? Un clásico. Cortina musical de aquel viejo programa que se llamaba <<Peor es nada>>. Me siento bien. ¿Y vos? ¿Qué te hace sentir bien? Ya sé, vas a empezar a pensar en un montón de cosas… Pero antes que nada, quiero que sepas que hay algo adentro tuyo que te hace sentir bien. Me refiero a una cierta química. Unas sustancias que recorren tu cuerpo funcionando como hormonas, y que también están en tu cerebro cumpliendo el rol de neurotransmisores. Se llaman endorfinas. ¿Cómo? ¿De dónde viene semejante nombre, qué hacen y cuándo aparecen? Ok, ok. Vamos por partes.

          Hace varios años, en la década del ’70, los científicos estaban investigando cómo actúa la morfina en nuestro organismo. La morfina es esa droga que sale del opio, que durante todo el siglo XX se usó extensivamente en la medicina para aliviar dolores. Bueno, los científicos encontraron que tenemos receptores específicos para la morfina dentro del cuerpo. Y ahí dijeron: <<¡Epa! Nuestro cuerpo es resultado de la evolución. Nuestros antepasados homínidos no andaban fumando opio por ahí ni consumiendo morfina a diestra y siniestra, como para que nuestro organismo haya co-evolucionado para la morfina. Si existen receptores dentro de nuestro cuerpo, es porque nosotros mismos debemos tener una sustancia endógena, natural, parecida a la morfina>>. Efectivamente, gracias a ese planteo, se pusieron a buscar una morfina endógena… y la descubrieron. La llamaron Endo-morfina. O endorfina, para los amigos. No es que se mataron con el nombre, pero sí fueron geniales al encontrarla.

          Nuestras endorfinas tienen el mismo efecto analgésico que la morfina, incluso superior, sólo que las dosis en que nuestro cuerpo las produce no son tan altas como nos suministra la medicina artificialmente. Las endorfinas propias se producen gracias a la intervención de una glándula muy famosa que se llama hipófisis. Alias pituitaria, ¿te suena? Es la misma glándula, que puede denominarse de una manera u otra. Está en el cerebro. Cuando las endorfinas se sumergen en nuestro torrente sanguíneo, nos generan una sensación placentera en el cuerpo y en nuestro estado de ánimo, que alivia el estrés (el estrés de factores tanto físicos como psicológicos).

          Lo mejor de todo este asunto, para mí, es la segunda parte del estribillo de la canción. La parte que dice <<…y yo también>>. Porque está demostrado que nuestro cuerpo genera endorfinas cuando compartimos la alegría con otra persona. Aparecen endorfinas en el contagio emocional de la empatía. Aparecen cuando nos dan un abrazo, cuando nos toman de la mano, o cuando nos dan palabras de aliento.

          Sorprendente, ¿no? La verdadera química del bienestar.

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Ref.:

          • Pert, Candace B. (1997), Molecules of Emotion; Scribner, New York, 2003.

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