¿Para cuándo los sistemas emocionales?

distintos sistemas del organismo en el kiosko

        El otro día me topé sorpresivamente de frente con el kiosko que está casi en la esquina de Rivadavia y Reconquista, y me encontré con un repertorio de afiches desplegados que me dejó reflexionando. En primer lugar, me pareció súper positivo que lo que más llamaba la atención de lo exhibido no fuesen las colitas de cuadril y los lomos que se promocionan en las tapas de las revistas hoy día –mercado de carrrrne si los hay, así con muchas “erre-con-erre-guitarra-s”. No. Lo más llamativo es que podías ver posters en los que pedagógicamente se ilustran los distintos sistemas del organismo: sistema ocular, sistema urinario, sistema nervioso, sistema táctil, etc. ¡Hasta un afiche del código genético! Piezas muy interesantes para cualquiera, más aun para regalarle a algún chico en edad escolar.

lámina de Revista Anteojito

        Bien, en este punto, antes de contarte acerca de mi segunda reflexión (la que me inspiró a redactar este breve post) también voy a confesarte sobre otra sorpresa incluso más reciente. ¿Sabías que el viejo y querido Museo de Telecomunicaciones –esa construcción centenaria que queda en costanera sur- ahora está transformado en un llamado “Museo del Humor”? Recorriendo con Glo el fin de semana pasado algunas de sus galerías, me invadió bastante nostalgia al encontrar en cuadritos y marcos algunas tapas de revistas muy antiguas, como Billikens del año del ñaupa. Bueno, una de las piezas colgadas de la pared (la de la sorpresa en cuestión) es ni más ni menos que una lamina escolar desplegable –que venía en la famosa revista Anteojito- en la que se revelan de forma muy simplificada y graciosa los mecanismos de nuestro organismo humano. Palancas simulando las articulaciones de los brazos, columnas representando los huesos de las piernas, e incluso operarios fabriles contribuyendo a procesos químicos en una metáfora de la digestión.

        ¿A qué viene todo esto? A que, efectivamente, podemos considerar maravilloso que tengamos piezas como éstas (afiches en kioskos o láminas escolares en revistas) que nos ayuden a entender los sistemas de nuestro organismo. Aquellos sistemas que nos permiten vivir, y en los que participan órganos tangibles con procesos que se extienden por todo el cuerpo.

          Pero… ¿qué hay de los sistemas emocionales? Claro, por ser tan sutiles, por deberse a procesos iniciados en modos de funcionar de nuestro cerebro, con neuroquímicos no sólo diminutos sino dificilísimos de hallar en su camino concreto a través de innumerables estructuras cerebrales, todavía no somos capaces de distinguirlos fácilmente. Estamos –y lo digo como especie humana- todavía abandonando modelos de tortugas que sostienen elefantes que sostienen un disco plano que vendría a ser la Tierra… en lo que a emociones concierne.

          ¿Para cuándo los sistemas emocionales?

   ¿Cuándo encontraremos afiches por los kioskos en los que se discriminen meticulosamente los circuitos y los repertorios de procesos que singularmente dan lugar a diferentes emociones y motivaciones? ¿Cuándo le vamos a comprar revistas a los chicos con láminas centrales desplegables sobre diversos sistemas emocionales?

       Yo estoy convencido de que no falta mucho… Las investigaciones de punta sobre nuestros mecanismos emocionales (en las que se integran transversalmente disciplinas como neurociencia afectiva, psicología cognitiva y psicología evolutiva) están empezando a ofrecer bosquejos cada vez más nítidos. Pronto podrán salir del exclusivo mundo de la ciencia y divulgarse por el bien de todos.

            Si encontrás el kiosko modelo antes que yo, avisame. 

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One Response to ¿Para cuándo los sistemas emocionales?

  1. Karina says:

    Me rio tanto con algunas de tus ideas…cuesta imaginar una “lámina” pegada sobre un verde pizarrón y un pre-adolescente con acné asomando indiscreto en una clase de biología, que arranque con un “-voy a hablar de sistemas emocionales….” Ante la mirada dispersa de sus compañeros y de un pseudo interesado profesor. En un mundo ágil, de bandas anchas, de copiar y pegar, este tema nos queda como muy, pero muy adelante, como fuera del alcance. Ahora, creo que siempre estamos a tiempo de despertar, de dar el antiguo puntapie inicial, y generar esa motivación o pellizco de curiosidad que nos convoque y ese bosquejo comience a concretarse en una forma. Que podamos aprender y transmitir. Involucrándonos. Voy a estar mas atenta cuando me detenga frente a un kiosco!

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