Las emociones, ¿se traen de nacimiento o se aprenden?

          No todos nos emocionamos por las mismas cosas. Mis enojos no son los mismos que los tuyos. Seguramente haya cosas que a mí me ponen más contento que a vos -y viceversa, claro. Por ejemplo, tal vez tengas miedo de volar o vergüenza de hablar en público; pero hay gente a quien no le pasa. Por otro lado, todos –al menos de chicos- le tememos a la oscuridad; y –sin importar la edad- cuando vemos una serpiente reculamos de estampida. Pareciera ser que hay miedos ‘innatos’; o sea, que ya vienen ‘cableados’ en nuestra condición de humanos.

          Justamente, estos aspectos en apariencia opuestos son parte de un debate más amplio que se ha dado extensamente en la biología, en la psicología evolutiva y en las neurociencias. Es el famoso debate intitulado <<¿Naturaleza o crianza?>>. Durante muchos años, las posiciones de los científicos fueron radicalmente opuestas. No obstante, desde hace un tiempo –prácticamente dos décadas- varios descubrimientos permitieron reconciliar los extremos. Hoy se acepta que hay cierto bagaje que traemos incorporado ‘de origen’, y cierto otro repertorio de capacidades que se pueden modificar con la experiencia. De hecho, nuestra maquinaria humana tiene una plasticidad enorme para incorporar el aprendizaje de las vivencias.

          Con las emociones, los científicos están manteniendo el mismo paradigma (afortunadamente). Hay ciertos aspectos que se traen de nacimiento y otros que se incorporan durante la vida. La discusión hoy día se centra más bien en ¿cuáles son cada uno de ellos?

          Paul E. Griffiths, un filósofo de la ciencia con foco en biología y psicología, explica que las emociones cuentan con mecanismos de aprendizaje que no son capaces de aprehender cualquier hecho del mundo Por el contrario, presentan una tendencia concreta hacia el aprendizaje de ciertas cuestiones y no de otras. Tomemos el caso de la emoción de asco. Evolutivamente hablando, el asco fue ‘diseñado’ para prevenir la ingesta de sustancias nocivas. No le ‘tenemos asco’ al sol, por ejemplo, ni podemos aprender a tenerlo. Es útil que así no sea, porque el asco debe estar enfocado a cierto tipo de estímulos visuales, gustativos, olfatorios.

          En definitiva, todos sentimos ciertas emociones universalmente: sus mecanismos neuronales y químicos en nuestro cuerpo son parte de nuestra condición humana, tanto como pueden serlo otros procesos no emocionales (como la digestión). Pero el hecho de que esas emociones se activen o no según diferentes estímulos en cada uno de nosotros, expone que tenemos una capacidad de aprendizaje selectiva sobre los temas por los que sucede cada emoción.

          Así que si alguna vez alguien te pregunta: <<¿Sos o te haces?>>, podés responderle: ¡las dos cosas!

Enfoques generales de la psicología en relación a si somos o nos hacemos…

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Refs.:

• Griffiths, Paul E. (1997), What emotions really are: the problem of psychological categories; The University of Chicago Press, Chicago.

• Marina, José Antonio (2006), Anatomía del Miedo: Un tratado sobre la valentía; Anagrama, Barcelona, 2007.

• La imagen inicial está tomada del Blog <<healthpsychologyconsultancy>>: http://healthpsychologyconsultancy.wordpress.com/2011/08/01/personality-theories-nature-versus-nurture/

• El cuadro en inglés sobre los enfoques psicológicos está tomado de http://www.simplypsychology.org/naturevsnurture.html

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One Response to Las emociones, ¿se traen de nacimiento o se aprenden?

  1. Eleonora says:

    Hola Federico! Te comparto mi “visión”… No sólo traemos determinado tipo de emociones naturales a nuestra condición humana-animal, sino también emociones “heredadas” de quienes nos anteceden genealógicamente… así como no sólo traemos una impronta humana hacia la bipedia sino también un cierto “andar” propio del tatarabuelo o del tío materno… (sin que haya mediado la contemporaneidad o proximidad que promueva la imitación)… Nacemos no sólo con una interesante cantidad de neuronas, sino también con una interesante cantidad de redes pre-establecidas, de sinapsis funcionales pre-natales, que llevan a que desde un comienzo (desde la misma vida uterina) se “interpreten” los estímulos y condiciones intra y extra uterinas a partir de una cierta “caracterología”… a partir de un cierto trasfondo emocional, según el “cableado” congénito… Quiero con esto decir que este trasfondo es determinante? No!! Sí que es tan importante e influyente como el otro aspecto: la información (emocional) que proviene de “los otros” o “del afuera”. Gracias por tu artículo! Saludos!!

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