Sobreestimulados por el Cine

          Sí, se vive hablando de la caja boba, de cómo nos hacemos adictos a la tele y de cómo pasamos horas frente a la pantalla chica. Pero la pantalla grande también tiene sus cosas. Los científicos hoy día le están volviendo a poner foco a un fenómeno que fue descubierto hace más o menos sesenta años.

          Era mediados del siglo XX cuando un etólogo, esos que estudian el comportamiento de los animales, descubrió algo interesante: sabía que varios pájaros (como los gansos y las gaviotas) empujan sus propios huevos de vuelta al nido cuando se desacomodan y ruedan fuera de lugar. Este etólogo, que se llamaba Niko Tinbergen y era holandés, probó a ver si podía engañar a estos pájaros. Les puso huevos falsos de madera pintada de varios colores y tamaños a ver qué pasaba. Por ejemplo, a los gansos les fue poniendo huevos de mentira cada vez más grandes, mientras comprobaba si los iban a buscar igual. Efectivamente, no sólo los iban a buscar, sino que aparentemente lo hacían con más entusiasmo. ¡Algunos llegaron a intentar recuperar pelotas de vóley! Imaginate… Tinbergen llamó a este fenómeno: estímulos supernormales. Los animales prefieren ciertos objetos con rasgos más exagerados que los que naturalmente se encuentran en la naturaleza.

          Pero los “estímulos supernormales” no son cosa que afecten a los animales solamente. A las personas también se nos puede engañar si el truco es el adecuado. Y por eso preferimos alternativas exageradas a las cosas normales que se encuentran en la naturaleza. De ahí que hayan surgido el maquillaje, las siliconas, el photoshop, y las risas grabadas en las series de TV (que provocan que nos hagan gracia chistes que en sí mismos a veces son malísimos).

          En el cine, hoy día encontramos una sobreestimulación impresionante. Las películas de terror son tan sádicas que logran imágenes macabras que nos revuelven el estómago. Las comedias románticas son tan irreales que le transmiten al espectador la falsa idea de que siempre todo es maravilloso. Puede serlo sí, pero no todo. Ni siempre. De cualquier manera, lo más impactante se halla en esta nueva generación de cine épico y colosal que aprovecha los recursos de los efectos digitales. Harry Potter, El Señor de los Anillos, Guerra Mundial Z… ¿Hay algo más supernormal que eso?

          Después de que se estrenó la hiper-exitosa Avatar hace más de tres años, en el 2010, se supo de casos de espectadores con cierta depresión por tener que volver a la vida cotidiana. Muchos opinaban que se sentían ‘vacíos’, ‘carentes de sentido’. Otros llegaron a decir: <<siento que el mundo es gris y monótono después de despertarme de esa película>>.

          Hay que tener mucho cuidado de no asumir que el mundo del cine es el mundo real. ¡Ojo con los príncipes azules! (Nunca mejor dicho para el caso de alienígenas avatar). El cine puede servir de entretenimiento y de escape de nuestra vida habitual, pero no de modelo que la reemplace. Si no, se transforma en un estímulo contraproducente.

Ref.:

• Barrett, Deirdre (2010); Supernormal Stimuli: how primal urges overran their evolutionary purpose; Norton & Company; New York. [Estímulos Supernormales: cómo nuestros impulsos primarios excedieron su propósito evolutivo].

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