Intensa (y educativa) Mente

Poster Intensa Mente 1          ¿Por qué será que Intensa Mente, de Disney Pixar, está convocando a tanta gente y está dando tanto de qué hablar? Estoy seguro de que hay algo más allá de todas las estrategias de marketing que nos vienen provocando expectativa a través de los teaser trailers previos al estreno. (Cosa que en El Cerebro del Consumo podés encontrar muy bien explicada). También hay algo más allá del hecho de que con esta película Disney Pixar una vez más resulta absolutamente innovadora (las animaciones permiten serlo, por supuesto, ya que de forma “supernormal” nos dan la posibilidad de flexibilizar y caricaturizar nuestras peripecias humanas). Lo que sucede, más en lo profundo, es que Intensa Mente aborda un tema que está en boga: cómo es que nuestro cerebro procesa nuestras experiencias; y más precisamente cómo las emociones inciden de forma fundamental en todas nuestras decisiones.

homunculo            Sólo para sacarme de encima pronto la única aclaración no tan positiva que quiero hacer sobre el argumento de la película, valga la advertencia de que no tenemos personitas pequeñas operando nuestra cabeza. Puede parecer tonto aclarar esto, pero lo hago en un contexto instructivo, para que no olvidemos que en nuestra historia las explicaciones sobre cómo funciona el universo y cómo funcionamos nosotros en él se han ido refinando. En algún momento realmente se hipotetizó que deberíamos tener pequeños hombrecillos en la cabeza gestionando nuestra percepción sensorial y nuestros razonamientos. Se trataba de la edad media. De hecho, con el tema de la reproducción pasó lo mismo. Lo que podés ver en la imagen adjunta es una propuesta de 1695 sobre cómo funcionaría la célula sexual que hoy llamamos espermatozoide. Se la suponía conteniendo un homúnculo (término que proviene del latín, y significa “minihombre”) que luego daría origen al embrión.

            Por supuesto que la versión de homúnculos manejando nuestras emociones y razonamientos llevó siempre a plantear la siguiente cuestión: bien, ¿pero qué maneja las emociones y razonamientos del homúnculo? Lo cual deja en evidencia la gran falencia del planteo: una recursividad hacia el infinito.

Poster Intensa Mente 2            Salvando esta nota de color, es descontado que todos hoy día comprendemos la intención educativa y pedagógica de Intensa Mente al recurrir a la estrategia de personificar las emociones dentro de nuestra cabeza. La misión de Disney Pixar es ejecutada a la perfección, ya que permite -a través del entretenimiento masivo que es el cine- la divulgación de un montón de cuestiones fascinantes sobre cómo funciona nuestro cerebro que hoy en día están en la palestra. Y lo están porque muchas de ellas se han descubierto y reforzado en la ciencia no hace mucho (es cuestión de tan sólo veinte a cuarenta años). No voy a dejar de utilizar el registro discursivo que propone la peli para mencionar algunas:

  • Las emociones comienzan por órdenes desde el cerebro. Pueden sentirse sus efectos en el cuerpo, sí, pero los “comandos” empiezan por allí. (tema extensamente desarrollado en Ciencia de las Emociones, 2013).
  • Cada emoción es una unidad independiente de la otra. En la peli están representadas por personajes que habitan la cabeza, claro. En realidad esas unidades son el resultado del procesamiento de neuronas y de la química de moléculas llamadas neurotransmisores.
  • Las emociones en los adultos son más moderadas y están más coordinadas entre sí. Todo tiene que ver con un proceso de habituación, adaptación pro-social y con los cambios en nuestra biología que vamos experimentando a medida que crecemos.
  • Ninguna emoción en sí misma es mala. Si existen en nuestro cerebro, es porque tuvieron alguna utilidad en nuestros antepasados. Como la psicología evolutiva nos enseña: los recursos de nuestro cerebro son el resultado de millones de años de evolución. Las emociones son útiles e informativas.
  • El almacenamiento de un determinado episodio de nuestra vida en nuestra memoria de largo plazo siempre está promovido por una experiencia emocional. A mayor contenido emocional, más recordamos algo.
  • El evocar un recuerdo es un proceso dinámico que modifica la memoria. Traer a la consciencia un acontecimiento pasado provoca que lo revaloricemos según nuestro presente: las memorias no son cosas fijas. Porque son el resultado de cambios en la forma que nuestras neuronas se conectan. (Si “Tristeza” toca hoy un recuerdo feliz, puede perder la valoración de “Alegría” con la que estaba almacenado)
  • El cerebro es un conjunto complejísimo de procesos. Como si fuera una fábrica que tiene un sinfín de líneas de producción.
  • El “centro de comandos” de nuestro cerebro es donde habitan las emociones.

Ira leyendo Mapas Emocionales          Intensa Mente, además, presenta gags graciosos que sugieren otras cuestiones igualmente válidas. Hay que esperar hasta el final para reconocerlos todos, así que te anuncio un <<spoiler alert>>, por las dudas. De cualquier modo, estos asuntos también brillan por su protagonismo en el film:

  • Las emociones también están presentes en los animales, en una versión homóloga (para usar un término propio de la biología). Es decir, nuestros primos animales tienen emociones 2.0, mientras nosotros tenemos las 7.1. Todo esto es cortesía de la evolución, por supuesto.
  • Como describo en el capítulo 7 (<<¿Cómo te relacionás?>>) de mi libro Mapas Emocionales, 2014, la interacción entre dos personas tiene como protagonista el encendido y el apagado de procesos emocionales por dentro de ellas, aunque en nuestra vida cotidiana eso no nos sea visible a ojo desnudo (y se haya precisado la intervención de la ciencia para identificar cuáles son semejantes procesos). En este punto es provocativo recordar que el título original de la película en inglés es Inside Out (de adentro hacia fuera).
  • No nacemos como una tabla rasa, un pizarrón en blanco que no hace nada, un cerebro sin funcionalidades. No. Sino con un aparato cerebral con determinados procesos que operan desde nuestro nacimiento.
  • Nuestra personalidad está fundamentada en componentes concretos que se van consolidando como resultado de la combinación entre recursos que traemos de origen y también cuestiones aprendidas (recomiendo el capítulo 6 del libro Mapas Emocionales, <<¿Cómo se forma tu personalidad?>>).
  • La película se sitúa en un momento clave de la vida de cualquier ser humano: la transición de la infancia a la adolescencia, y todos los cambios que parecen augurar el apocalipsis de nuestros procesos cerebrales cuando en realidad se trata de un gran y fructífero reacomodamiento de aprendizaje. Recomiendo un libro más técnico llamado What Develops in Emotional Development (Qué se desarrolla en el desarrollo emocional).

          No quiero terminar esta crítica sin evocar que esta película es mucho más útil para adultos que para jóvenes, aunque parezca paradójico. Por si fuera poco, y como frutillas de varios postres, la peli contiene muchísimas perlitas. Como por ejemplo que el cerebro valora las propias creencias y prejuicios de la misma manera que valoramos los hechos. O que hay procesos cerebrales dedicados a reflexionar de manera abstracta (semántica y conceptual), independientes de los procesos emocionales.

          Me pone contento encontrar piezas culturales como Intensa Mente, que contribuyen desde otro ángulo (no sólo la ciencia dura o los documentales divulgativos lo logran) a reflexionar sobre cómo llegamos a sentir lo que sentimos.

Personajes Intensa Mente

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