Por qué Homo Sentiens

          En 1758, el naturalista sueco Carlos Linnaeus –en su obra de clasificación de las especies- nos denominó como Homo Sapiens. En latín, sapiens significa <<capaz de conocer>>, y con esto Linnaeus apelaba al ser humano como ese animal que gracias a su racionalidad se diferencia del resto del reino.

          No hay lugar a dudas de que nuestra rareza zoológica es extraordinaria en cuanto a las habilidades para conceptualizar, tratar información y razonar de manera hipercompleja que tenemos. Pero, ¿es ese realmente el único rasgo que nos lleva a ser como somos, a comportarnos como lo hacemos y a lograr lo que hemos alcanzado?

          Como si fuera una broma al destino de la investigación sobre nuestra naturaleza (aunque verdaderamente fue sumamente sagaz y profundo), cuando llegó la hora de describir nuestra especie Linnaeus solamente escribió <<Nosce te ipsum>>. Conócete a ti mismo.

          En la revolución de las ciencias que estamos atravesando actualmente, el conocernos a nosotros mismos ha arrojado una nueva luz sobre nuestra configuración. La psicología cognitiva, la neurociencia afectiva y la psicología evolutiva están revelando que somos tan racionales como emocionales.

          Ninguno de nuestros razonamientos y decisiones está exento de los procesos emocionales que llevamos dentro, que integran tanto a la mente (al cerebro) como al cuerpo. Las emociones han evolucionado a la par de nuestro cerebro y, de hecho, somos los animales más emocionales que existen.

          Este blog se propone -recurriendo a estas disciplinas recién mencionadas- explorar cómo nuestra cotidianidad, nuestro día a día, está sustentada en el diseño emocional que llevamos dentro. Ese diseño que nos lleva a interactuar entre nosotros de la manera típica de nuestra especie, por más sutil que nos pueda parecer. Espero que esto incentive la inquietud por desentrañar de qué se tratan los fundamentos profundos de nuestras emociones y de las relaciones humanas.

          La biología contemporánea hace poco se atrevió incluso a denominarnos Homo sapiens sapiens. Yo creo que hemos llegado al punto de reconocer que verdaderamente somos Homo sapiens Sentiens.

 

 

 

Ref.:

  • Damasio, Antonio R. (1996), El error de Descartes; Crítica; Barcelona, 2008.
  • Tooby, J. y DeVore, I. (1987), <<The reconstruction of hominid behavioral evolution through strategic modeling>>; en W.G. Kinzey (Ed.), The evolution of human behaviour: Primate models; Albany, SUNY Press; Nueva York, 1987.
  • Panskepp, Jaak (1998), Affective Neuroscience: The Foundation of Human and Animal Emotions; Oxford University Press; New York; 2005.
  • Papavero, Nelson y Llorente Bousquets, Jorge (2001), Historia de la Biología comparada, desde el génesis hasta el siglo de las luces, Volumen VII. El Siglo de las Luces (Parte III); Universidad Nacional Autónoma de México, México; (p.1).

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>